La antigua Roma


En la antigua Roma el papel de los dioses era tan importante como en Grecia. En Roma, el 15 de febrero se celebraban las Lupercales, una fiesta para estimular la fertilidad y curar la esterilidad, en honor de Fauno y de la loba que amamantó a Rómulo y Remo. Esta fiesta se celebraba para alabar a diversos dioses, como Juno, la madre de los dioses, que era también tenida por los romanos como la diosa de las mujeres y del matrimonio.

Leer más 8 comentarios

La antigua Grecia


En el mundo griego, en el que la edad habitual del matrimonio eran los 14 años, la menarquia (primera regla de la mujer), más tardía que en la actualidad, se acercaba a los 16 años; el fruto de la observación apoyaba la idea nuevamente de que la imperforación del hímen era la causa principal de la ausencia de reglas y, por lo tanto, motivo de infertilidad.

Solo la asunción de la virginidad y la castidad como ideal por el cristianismo, en modo alguno asumible por las religiones y culturas anteriores, puso sobre la mesa la evidencia de que las vírgenes también tienen la regla.

Leer más 12 comentarios

El antiguo Egipto


   En el antiguo Egipto, la mujer gozaba de un estatus legal similar al del hombre, y la infertilidad no se consideraba un castigo divino, como en otras civilizaciones, sino una enfermedad que debía ser diagnosticada y tratada. Los egipcios desarrollaron métodos para el diagnóstico de las mujeres infértiles a partir del concepto de que los órganos genitales estaban en continuidad con el resto del cuerpo, y especialmente con el tracto digestivo en las mujeres fértiles. No obstante, sabían que no todos los casos de infertilidad eran de origen femenino, puesto que en varios relatos e historias mitológicas se alude a la infertilidad masculina.

Leer más 10 comentarios

Antiguas Civilizaciones. 2ª parte


Ya en el Neolítico, 7.000 años antes de cristo, con la llegada del sedentarismo, el cambio de una sociedad nómada cazadora a otra agricultora y la domesticación de animales por parte del hombre, se abrió las puertas al descubrimiento de la reproducción sexual y el papel del varón dentro de ella. Pero esto no supuso acabar con la confusión entre el papel de la hembra en la reproducción animal y el de la tierra en la vegetal. Así, en el nuevo esquema, el varón tomaba el papel del agricultor que depositaba las semillas en el terreno fértil de la hembra.

Leer más 0 comentarios

Antiguas civilizaciones. 1ª Parte


Una de las primeras y principales creaciones culturales del Homo Sapiens la constituye el culto a las Magna mater o Diosas madre, extendido desde hace más de 30.000 años desde Mesopotamia hasta el Atlántico. Una idea fruto del desconocimiento más absoluto del papel del varón en la reproducción, y de la preocupación colectiva por la fertilidad, entendida como un don innato y exclusivo de la mujer que la unía directamente con las fuerzas telúricas.

En estas culturas, el varón era un simple observador sin jugar prácticamente ningún papel en la reproducción, y se le atribuía a la mujer el origen de cualquier tipo de infertilidad. Por ello, en la antigua Mesopotamia, al varón le era permitido adquirir una segunda mujer cuando la primera era estéril. De igual forma, si la mujer era infértil, su marido podía dejar en cinta a una esclava de su esposa y el bebé pasaría automáticamente a ser propiedad de la mujer estéril.

Leer más 0 comentarios